Calculadora de asignación de activos: reparte tu cartera entre acciones, bonos y efectivo
Convierte tus porcentajes objetivo de acciones, bonos, efectivo y otros activos en montos concretos para armar tu cartera de inversión y rebalancearla.
Cómo funciona
Monto de cada activo = valor total de la cartera × porcentaje objetivo ÷ 100 · Los porcentajes deben sumar cerca de 100%
La asignación de activos define cómo repartes tu dinero entre grandes categorías: acciones para crecer, bonos para dar estabilidad, efectivo para tener liquidez y cualquier otra inversión que tengas. Aquí conviertes tus porcentajes en montos concretos para saber cuánto debe haber en cada una. Con el tiempo, las ganancias y pérdidas mueven la mezcla; rebalancear para volver a estos montos mantiene tu nivel de riesgo donde lo quieres y, de paso, te obliga a vender caro y comprar barato.
Ejemplo resuelto
Sofía tiene una cartera de $100,000 y quiere 60% en acciones, 30% en bonos y 10% en efectivo: le tocan $60,000 en acciones, $30,000 en bonos y $10,000 en efectivo. Si después de un buen año sus acciones suben a $70,000, vende $10,000 y los pasa a bonos y efectivo para volver al plan.
Preguntas frecuentes
¿Qué asignación de activos me conviene?
Depende de tu plazo y de cuánto riesgo toleras. Con un horizonte largo puedes tener más acciones; el dinero que necesitarás pronto va mejor en bonos y efectivo. Una regla antigua sugiere un porcentaje en acciones de 110 o 120 menos tu edad, pero es solo un punto de partida.
¿Por qué los porcentajes deben sumar 100%?
Porque estás repartiendo toda tu cartera y cada peso tiene que quedar asignado. La calculadora acepta sumas entre 99% y 101% por redondeo y marca como error cualquier cosa fuera de ese rango.
¿Cada cuánto debo rebalancear mi cartera?
Lo más común es hacerlo una vez al año o cuando un activo se aleja más de unos 5 puntos porcentuales de su objetivo. Rebalancear muy seguido suma comisiones e impuestos; hacerlo muy poco deja que el riesgo crezca sin que te des cuenta.
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Estimación con fines educativos; no es asesoría de inversión ni fiscal. Los rendimientos nunca están garantizados y el desempeño pasado no predice el futuro. Confirma tus decisiones con un asesor financiero certificado.