Calculadora del test de Silverman-Andersen (dificultad respiratoria del recién nacido)
Valora la dificultad respiratoria del recién nacido con el test de Silverman-Andersen: movimiento toracoabdominal, tiraje intercostal, retracción xifoidea, aleteo nasal y quejido, de 0 a 10.
Cómo funciona
Silverman-Andersen = movimiento toracoabdominal + tiraje intercostal + retracción xifoidea + aleteo nasal + quejido espiratorio, cada uno de 0 a 2; rango 0–10 (más alto es peor). 0 sin dificultad · 1–3 leve · 4–6 moderada · 7–10 dificultad respiratoria grave.
Silverman y Andersen (1956) describieron cinco signos de esfuerzo respiratorio en el recién nacido, cada uno puntuado de 0 a 2. A diferencia del Apgar, una puntuación más alta indica más dificultad: 0 es un recién nacido que respira sin esfuerzo y 10, la dificultad más grave. Se usa mucho en salas de partos y unidades neonatales, sobre todo en Latinoamérica y España, para graduar la dificultad respiratoria y seguir la respuesta al oxígeno o a la CPAP; una puntuación de 7 o más sugiere insuficiencia respiratoria inminente.
Ejemplo resuelto
Un recién nacido con retraso inspiratorio del tórax (1), tiraje intercostal apenas visible (1), sin retracción xifoidea (0), aleteo nasal mínimo (1) y sin quejido (0) suma 3 / 10: dificultad respiratoria leve.
Preguntas frecuentes
¿Un test de Silverman alto es bueno o malo?
Malo. Es lo contrario del Apgar: 0 significa sin dificultad y las puntuaciones altas, más dificultad respiratoria. De 7 a 10 indica dificultad grave.
¿Cuándo se usa el test de Silverman-Andersen?
En los primeros minutos y horas tras el nacimiento y de forma repetida en recién nacidos con dificultad para respirar, por ejemplo por taquipnea transitoria, síndrome de dificultad respiratoria o aspiración de meconio.
¿Qué es la escala de Downes?
Otra escala respiratoria neonatal (frecuencia respiratoria, cianosis, retracciones, quejido y entrada de aire) que suele usarse en recién nacidos a término o mayores; las dos escalas no son intercambiables.
Calculadoras relacionadas
Herramienta de apoyo a la decisión clínica con fines educativos y para uso de profesionales de la salud junto con su criterio clínico; no es un diagnóstico ni sustituye la valoración médica. Las escalas validadas en poblaciones concretas pueden no aplicarse a todos los pacientes.